Nacido en la provincia de León en 1907, Augusto Merayo Vecino decide viajar desde España hacia América en 1925. Llega a Limón, donde le habían dicho que existía una gran colonia de españoles. Sin embargo, decide instalarse en Turrialba y, en 1926, inaugura la primera Pastelería Merayo. Posteriormente le pide a su hermano que venga, para que le ayude en el negocio.
Dos años después, gracias a sus conocimientos en pastelería, panadería y su visión empresarial, logra consolidar la empresa en esta zona, por lo que permaneció en estas tierras hasta su muerte.
El gran aprecio sentido por Turrialba se vio reflejado en su aporte al desarrollo del cantón, mediante obras que contribuían al bienestar y progreso de la comunidad.
Después de su muerte, en 1955, su familia se traslada a San José y es ahí donde sus hijos Augusto, Antonio, Gerardo y Fernando, junto con su madre Lidia Hernández, deciden dedicarse a la misma actividad para así continuar con la tradición.
Fuente: Pastelería Merayo
Imagen: extraída del documental El horno que nunca se apagó: La historia de Augusto Merayo Vecino 1907-1955