El Club Campestre Español fue fundado en 1969, pero su historia se remonta a 1962, cuando un grupo de amigos españoles en una reunión en la Asociación Española de Beneficencia, compartieron su inquietud por la falta de un lugar más adecuado para que sus familias departieran y empezaron a planear la creación de tal sitio.
En junio de 1967, el grupo designó como comité Iniciador y Organizador del Club a las siguientes personas: José Llobet Comadrán, Alberto Aragonés Damian, Álvaro Borrasé Martin, José María Álvarez Rasilla, Mariano Peinador Primo, Tomás Jiménez Sanchez, Justo Victori Febrer, José Bernardi Mas, Francisco Perdomo y Rafael Calvo Machado. Este comité se dio a la tarea de alquilar una finca con instalaciones recreativas.
En julio de 1967 fue escogido para ello un terreno en Río Segundo de Alajuela, donde se ubicó de manera informal lo que se llamó el “Centro Español Casa de Campo”. Tan solo un mes después de abierto el centro, a las diez familias fundadoras ya se habían unido alrededor de treinta más. Pronto, se hizo necesario formalizar la situación del Club y hasta pensar en un terreno más grande. Es así como en 1969 se constituyó legalmente el Club –ahora con el nombre Club Campestre Español- y el 20 de febrero de ese mismo año se celebró la primera reunión de su Junta Directiva, presidida por José Llobet Comadrán.
En 1971, se decidió comprar la actual finca por el monto de 100.000 colones. En aquel entonces el Club lo integraban 80 familias socias; sin embargo, casi simultáneamente al inicio de la construcción en el recién adquirido terreno, se invitó a familias costarricenses amigas a incorporarse como socios. Esto de acuerdo a los estatutos que señalan como objetivo del Club, el contribuir a una “mayor compenetración entre costarricenses y españoles”.
Ya para 1974 se tenían las piscinas, 1.400 m² de construcción en la forma del actual gran salón de la entrada, el muro y el arco de entrada ya desaparecido, un parqueo lastreado y una cancha de bochas techada. En 1984, con el fin de contar con más terreno para poder seguir creciendo, el Club compra una finca aledaña a sus instalaciones.
Para ello, el 24 de mayo de 1985 la Asamblea del Club acuerda la venta de 1.000 acciones a la Asociación Española de Beneficencia por 4 millones de colones. De esta manera, el Club amplía su propiedad de lo que es la franja desde la fila de árboles al oeste de la piscina infantil, hasta el costado oeste del Club. Curiosamente, el Club nunca se inauguró, y es que según explica uno de sus fundadores “nunca terminábamos –y aún no terminamos de incluirle mejoras”.
Cabe destacar que desde el inicio, el Club Campestre Español estuvo integrado por socios sin distingo de su origen pero con enorme interés en participar en una sociedad con un gran bagaje cultural español. Así lo aceptaron desde el principio españoles, costarricenses, cubanos, nicaragüenses y de otras nacionalidades.
Contiguo al Club Campestre Español se halla la Residencia de Ancianos “José Pujol Marti” y entre el Club y la Residencia está la capilla construida al estilo colonial y dedicada a la Virgen del Pilar. Ambos edificios son de la Asociación Española de Beneficencia.
Fuente: Club Campestre Español